martes, 6 de diciembre de 2011

LA ÚNICA LIBERTAD INAPRENSIBLE: ¡LA DE LA PALABRA!

Contrario a la práctica cotidiana de mi visión literaria, hoy me someto al juicio severo de lo que denomino "delicada levedad de los límites a la literatura".
Sorpresivamente recibí esta mañana un correo electrónico en el cual me comunicaban que una de mis publicaciones en un sitio de la Internet, había sido cancelada. ¿Razones? Cualquiera es buena, pero desde mi punto de vista, ninguna válida.
Movido por mis principios inalienables, me sometí a lo que era inevitable, incluso, sin derecho a réplica. Sin embargo, muy factiblemente sacudido en mi ideología personal, consideré prudente ofrecerles mi punto de vista muy particular.
Independientemente del contexto, de los motivos que los movieron a tomar tal decisión, y de los aspavientos psicológicos que me invadieron, considero de fundamental relevancia establecer mi postura al respecto.
La literatura no puede ni debe ser sometida a límites, ataduras o sesgos que denoten intolerancia, inconveniencia alguna o clasificación que evidencie artículos convenientes o inconvenientes. La voz del escritor es la voz de la conciencia pública; la voz de los que callan, los que temen, los que no pueden o quieren aventurarse al riesgo de ofrecer sus puntos de vista. Sin embargo, ellos requieren que alguien señale, apunte, ofrezca alternativas, critique, analice en favor de una mejor convivencia social o de la remoción de vicios que afectan a la humanidad por entero.
No elevo mi voz para ser detractor ni señalar a nadie en particular, pues si lo hago, me convierto en parte de ello y no en la excepción. En respuesta, es que escribí este poema con la firme intención de promover una conciencia de libertad, de esperanza y de eliminación de todo vestigio de coartar la única libertad inaprensible: ¡La de la palabra!

Arturo Juárez Muñoz


4 comentarios:

  1. Lamentable. Ni siquiera me interesa saber qué sitio de la red es ese en el que la censura es manejada de ese modo contra la palabra. Ánimo.
    Salud.

    Julio G. Alonso

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  2. Me uno a tu palabra que expresa libertad, Arturo.

    Mi apoyo
    y un abrazo
    Ana

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  3. Querido Julio:
    ¡Sorpresivo sí, increíble no!
    Contrario a mi manera de pensar, este tipo de situaciones son decepcionantes, sin embargo, fortalecen la fe y entusiasmo por brindar una idea, una reflexión, una propuesta.
    Eres un grandioso caballero; tan amable y gentil, que tu fortaleza es mi mejor empuje.
    Te mando un abrazo agradecido:
    Arturo

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  4. Ana, siempre Ana:
    Tienes una energía muy especial.
    Me contagias de una fuerza para dimensionar lo sucedido. No es grato, no es bueno, sin embargo, debo comprender que mi visión no es la de todos ni todos pretenden una única visión.
    Lo acepto con rectitud y apego a las normas que prevalecen, pero seguiré luchando convencido de mis pensamientos.
    Un beso:
    Arturo

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