NO TENGO NADA QUE DECIRTE
Con inmenso dolor y reconocimiento al hombre poeta,
que iluminó mi juventud, me llenó de sueños
y me enseñó a querer la cosas más sencillas de la vida…
¡No tengo nada o casi nada que decirte!
Lo has dicho todo o casi todo con tu voz de hombre
que nació para aferrarse a sólo de tenerse,
de creer que todo puede ser verdad
si te decides a mirar cuán triste,
puede ser vivir penando que un día vas a morirte.
¡No tengo nada o casi nada que decirte!
Fuiste dueño de todo o casi todo,
bastaba escuchar tu perorata
para creer que la muerte ya no existe,
porque solo muere el que se olvida
que llegas sin nada y así deberás irte.
¡No tengo nada o casi nada que decirte!
Tuviste todo o casi todo
con tan sólo mirar al horizonte.
Tu paso por la vida fue tan corto,
pero bastó para saber que existe
una oportunidad, y tú la cultivaste.
¡No tengo nada o casi nada que decirte!
Te has liberado por fin de ser poeta,
cantor y caminante, maestro y aliciente.
Sólo pudo llevarte de este mundo
la misma mano que algún día tú ayudaste.
No había otra forma de salvarte del invierno:
¡Adiós, Facundo! ¡Mirad que ya es… un poco tarde!
